Descripción

Allium sativum, el ajo, es una especie tradicionalmente clasificada dentro de la familia de las liliáceas pero que actualmente se ubica en la de las amarilidáceas,​ aunque este extremo es muy discutido. Al igual que la cebolla , el puerro y el cebollino, es una especie de importancia económica ampliamente cultivada y desconocida en estado silvestre. A la luz de los estudios moleculares, es altamente probable que sea originaria de Asia occidental y media a través de su progenitor Allium longiscupis, y que fue introducida desde allí en el Mediterráneo —y luego a otras zonas— donde se cultiva desde hace más de 7000 años.

Usos medicinales

En la actualidad, el ajo es una medicina naturista y tiene una amplia utilización farmacológica. Es eficaz como antibiótico, combatiendo numerosos hongos, bacterias y virus. Se ha usado en al menos un paciente con síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) para tratar una toxoplasmosis, una enfermedad protozoaria. También ha sido utilizada en el control de enfermedades cardíacas, ya que reduce el bloqueo de las arterias). Además reduce la presión arterial y el colesterol. Por otro lado el ajo incrementa el nivel de insulina en el cuerpo; controla los daños causados por la arterioesclerosis, y el reumatismo. También se relaciona con la prevención de ciertos tipos de cáncer, ciertas complicaciones de la diabetes mellitus, en la reversión del estrés y la depresión.

Propiedades

De acuerdo a los efectos medicinales buscados, varía la forma en que deben ser ingeridos, ya que el ajo posee diferentes propiedades crudo o cocido.​ Cuando el ajo crudo es cortado o machacado, se produce la combinación de la aliina con la alinasa, lo que produce una sustancia denominada alicina. Ésta tiene varios efectos benéficos, en cambio si el ajo es cocinado, este compuesto se destruye.​ En el proceso de cocción se liberan compuestos diferentes, como la adenosina y el ajoeno. Estas sustancias poseen cualidades anticoagulantes y, se supone, reducen el nivel de colesterol. La virtud antihipertensiva y por ende favorable a la actividad cardíaca y disminuidora de riesgos de ictus cerebral está perfectamente demostrada. esto es así por la alicina, que tiene como principal compuesto el sulfuro de hidrógeno. Este facilita la distensión de las membranas celulares vasculares disminuyendo de este modo la presión sanguínea y favoreciendo la circulación y el transporte de oxígeno mediante la hemoglobina de los glóbulos rojos a los órganos. Como consecuencia, resulta en una menor fatiga (estrés) para el corazón.

Lo que ha sido puesto en dudas es la capacidad del ajo para reducir el LDL colesterol (lipoproteína de baja densidad o “colesterol malo”) en la sangre y la formación de ateromas. Aunque sí posee una acción sobre las plaquetas, por lo que se desaconseja el consumo de suplementos de ajo si no es bajo responsabilidad médica ya que los suplementos artificiales de ajos o su ingesta excesiva puede afectar la correcta actividad de la coagulación e hiperlipidemia. No se ha demostrado científicamente que las personas que ingieren ajo no son picadas por los mosquitos Es importante destacar que el ajo (Allium sativum) es un repelente natural no tóxico para el control y erradicación del caracol africano Achatina fulica, así también como el cedro (Cedrus deodara). También se usa el ajo en vía tópica para combatir las verrugas, además de ser también un eficaz vermífugo por vía oral (perlas de ajo).

Hay una larga tradición de uso en la medicina herbaria, que ha utilizado el ajo para la ronquera y la tos. Los indios cheroqui lo usan como expectorante para la tos y para los caballos.

Cómo plantar ajo

Desde los tiempos remotos el ajo se cultiva en Grecia, Roma la India e incluso en algunos países del oriente. Los requisitos ambientales para su cultivo son:

  • Suelos con buen drenaje, preferentemente francos o algo arcillosos, ricos en materia orgánica y con humedad. Se adaptan con facilidad en suelos cultivados previamente con cereales
  • Riego permanente hasta el período anterior a la cosecha.
  • Fertilización superior a otras hortalizas
  • Desmalezamiento del suelo, principalmente durante el primer período de germinación
  • Temperaturas inferiores a los 17 °C

La plantación se realiza en invierno o principios de primavera, cuando el diente ya ha brotado y el nuevo tallo alcanza un 50 % de la longitud del diente. Es importante seleccionar los dientes destinados a plantar, debiendo escoger los más sanos y representativos de la variedad para conservar sus cualidades.

 Para conseguir los mejores resultados se prefiere la utilización de dientes grandes, de más de 4 g. Sin embargo, en zonas de regadío, el uso de dientes excesivamente grandes puede ocasionar el desarrollo de podredumbres, por lo que se recomienda la desinfección en seco con fungicidas (tradicionalmente se utilizan benomilovinclozolín, etc.). La siembra puede realizarse depositando el diente en el suelo a una profundidad entre los 3 y 6 cm (una o dos veces el tamaño del diente). Se debe poner con la punta hacia arriba, para evitar deformaciones en la nueva planta. Otro aspecto a tener en cuenta para obtener una producción considerable es el distanciamiento adecuado entre hileras y entre una planta y otra. Aunque no es un cultivo que requiera de grandes superficies, el distanciamiento es importante para el buen desarrollo de los bulbos. El ajo cultivado en climas fríos adquiere un sabor más picante. El momento adecuado para la recolección es en agosto y está determinado por el uso posterior que se dará a los bulbos. Si el objetivo es obtener semillas para una siembra posterior, deben cosecharse cuando las hojas comienzan a marchitarse. En cambio, si se destinaran al consumo, no hay que esperar a que las hojas se sequen completamente. El ciclo completo, desde la germinación hasta la recolección de los nuevos bulbos, tarda aproximadamente ocho meses. Una vez finalizada la cosecha, los bulbos deben mantenerse en un lugar tibio, soleado y con buena ventilación durante dos o tres semanas, para que se sequen o curen. Los cultivos de ajo deben rotarse después de tres años como máximo, para evitar el agotamiento del suelo. *información obtenida de wikipedia